Refugio en la Hermandad

Vanessa Paredes

Todos tienen problemas, los seres humanos están envueltos en una vorágine en el mundo moderno, y de vez en cuando, merecen (y necesitan) escapar. Cada quien tiene su manera de drenar la frustración y el mal sabor de boca que a veces puede dejar la vida diaria, pero a veces, esa forma de escape, termina transformándose en una prisión. Tal es el caso de quienes se quieren alejar de los problemas consumiendo drogas. En Venezuela, país principalmente mencionado en el asunto de las drogas como puente a otros mercados más prolíferos como Estados Unidos, la marihuana es la droga por excelencia, el consumo nacional alcanzó para el primer trimestre de 2003 un 37,68%, esto de acuerdo a cifras publicadas en un trabajo realizado por la psiquiatra Teresa Salazar Morales en 2006. Cifras más actualizadas son más difíciles de conseguir, debido a que este parece ser un tema tabú o de segundo plano por los organismos públicos.

No todos pueden salir del calabozo de la adicción, pero muchos encuentran la salvación y una nueva forma de vivir, poco a poco, haciendo las paces con sus demonios internos, caminando al lado de otros adictos por el accidentado e intrincado, pero sanador, camino hacia la recuperación. De comunidades como Narcóticos Anónimos (N.A), la mayoría apenas sí conoce el nombre, es muy poco lo que la gente común sabe de estos grupos y de cómo funcionan. Muchos, se sorprenderían si supiesen aunque fuese poco del orden interno de dichas organizaciones, su filosofía y su misión, donde no hay líderes, solo adictos ayudando a otros adictos que aún sufren bajo el yugo de la dependencia a las drogas.

Narcóticos Anónimos nació como una comunidad derivada de la pionera de los Programas de 12 Pasos, Alcohólicos Anónimos, en la ciudad de Los Ángeles, California, finalizando los años cuarenta. Lentamente se fue propagando por el mundo, a la par que las drogas, hasta alcanzar para mayo de 2010 58 mil grupos diseminados en 131 países. Cuentan con un auténtico arsenal para dar batalla a las drogas, que va desde literatura, llaveros motivadores que contabilizan la cantidad de tiempo que los miembros llevan “limpios”, la revista trimestral “The N.A Way”, publicada en 5 idiomas diferentes y una Conferencia de Servicio Mundial, que se encarga de gestionar los asuntos que atañen a los todos los grupos de N.A. La expansión de esta organización da un indicio de los resultados positivos que ha dado a muchas personas para superar la drogadicción, los miembros de N.A creen firmemente en el poder curativo que tiene la experiencia grupal y el desahogo en cada reunión, y así lo expresan en su literatura, el texto fundamental lo describe así: “…El valor terapéutico de un adicto que ayuda a otro no tiene igual… el adicto es la persona que mejor puede ayudar y comprender a otro adicto”.

En Venezuela, actualmente hay 42 sedes, entre los que se encuentra el grupo denominado La Recuperación, ubicado en la iglesia Padre Claret de Los Dos Caminos desde hace 9 años: “…Este grupo va a cumplir 10 años en septiembre” dice M., uno de los miembros de confraternidad. Las reuniones son todos los días, de 7 a 9 de la noche. Al llegar a la iglesia, un hombre con una cicatriz que le atraviesa la mejilla, que hace pensar en un pasado violento, se encuentra sentado esperando a que lleguen los demás y se haga la hora de entrada, dice ser miembro de N.A y accede a tener una conversación bajo el pseudónimo de Richard. Tuvo un consumo de drogas durante 12 años, básicamente consumía alcohol y cocaína. Sobre su primer contacto con las drogas, dice que fue la curiosidad la que lo llevó a tomar licor (Considerado droga por N.A) a la temprana edad de 14 años: “Empecé a tomar alcohol con los amigos, después probé la cocaína, y ahí se desencadenó mi locura, una vez que hacía contacto no podía parar, duraba hasta 3 días consumiendo droga”. Los estragos que causaron las sustancias ilícitas no dejaron lugar en su vida por donde no pasaran, como un huracán, destruyéndolo todo: “Mi vida fue un desastre totalmente, cometí muchas locuras debido al consumo de drogas, perdí estudios, trabajo, pareja, familia…”

Iglesia Padre Claret

Decidió buscar ayuda cuando terminó por verse cercado por los 4 costados por las drogas, terminaron por dominarlo y su familia ya se había hartado de él. Pero fue el amor paternal lo que prevaleció y sus padres decidieron ayudarlo, así fue que dio con N.A: “Hoy gracias al programa tengo 8 años limpio… Encontré una nueva forma de vida aquí”. Gracias a N.A, comprendió la verdadera naturaleza de su problema: “Aquí entendí que la adicción es una enfermedad que no tiene cura conocida, somos personas enfermas, no es una deficiencia moral como la gente lo ve en la calle, aquí entendemos que somos personas enfermas que tenemos un problema llamado adicción, que no somos culpables de las cosas que hicimos, pero hoy somos responsables de lo que estamos haciendo para salvarnos”.

Sobre Narcóticos Anónimos, Richard no deja de elogiar los efectos del programa, ni deja de expresar lo que significa para él como adicto en recuperación contar con personas como él para sortear las dificultades que se presentan en el camino hacia un nuevo modo de vivir: “Hacemos reuniones y un adicto ayuda a otro. Aquí no hay terapeutas, ni psicólogos, somos puros adictos que sufrieron bastante por el consumo de drogas y hoy están encontrando una nueva forma de vida”.

Al ser N.A un programa de desintoxicación que se autodenomina no profesional, sus miembros pueden o no buscar ayuda extra que beneficie su lucha contra la drogadicción, Richard explica que hay compañeros suyos que han buscado el apoyo de terapeutas, psiquiatras o religiones, pero que con el Programa de 12 Pasos que practican dentro de la comunidad, los adictos inician una terapia espiritual donde se encuentran con ellos mismos y encuentran una forma saludable de vivir, junto a otros adictos.

A medida que oscurece, va llenándose el sitio de espera. En su mayoría son hombres los que arriban a la iglesia Claret para asistir a las reuniones de los diversos grupos de 12 Pasos que hacen vida en el lugar. Además de Narcóticos Anónimos, funcionan en salones contiguos Alcohólicos Anónimos, Neuróticos Anónimos y Familias Anónimas. Finalmente, el reloj da las 7, y se abren las puertas del pasillo que conduce a los salones, que parecen haber funcionado como aulas escolares tiempo atrás. La reunión de N.A da inicio con la lectura de la cartilla que contiene los textos básicos del programa, que son leídos por los miembros que deseen hacerlo. Uno de ellos G., es el miembro más reciente, con apenas 4 días, da muestras de sentirse incómodo ante los demás y reacio a participar en la dinámica del grupo, al negarse a leer el texto ¿Por qué estamos aquí?, ganándose las burlas de fondo de otro miembro, C.

Dos de los textos que se leen durante las reuniones son los 12 Pasos y las 12 Tradiciones, que resumen la naturaleza de esta confraternidad. C., lee los 12 Pasos, las pautas básicas basadas en las Alcohólicos Anónimos, que siguen para retomar las riendas de su vida. Continúan con las 12 Tradiciones, recitadas por J.P. Estas tradiciones son las que identifican a programas de esta índole como anónimos, autogestionados por sus miembros y no emisores de opinión pública. La importancia de las tradiciones se resume así: “Son las pautas que aseguran la vida y la libertad de nuestra confraternidad, al seguir las pautas en nuestras relaciones con los demás, con la sociedad en su conjunto, evitamos muchos problemas… Las tradiciones nos protegen de las fuerzas internas y externas que podrían destruir los auténticos objetivos que nos unen.”.

E.,  el moderador de la reunión, explica que la reunión será abierta debido a la presencia de personas en búsqueda de información y les da la bienvenida. Se dan inicio a los derechos de palabra con la intervención de Eb., que tuvo una recaída reciente: “Con mi recaída yo pensé que estaba haciendo algo normal y no es así, porque si hay una persona que en verdad tiene que buscar quererse, soy yo mismo, buscando cambiar de actitud, me he sentido bien gracias a N.A que me ha ayudado y que se ha convertido en una familia pa’ mí que son ustedes”. Continúa J.P, quien lleva dos reuniones en ese grupo, pero que ya tenía contacto con la organización desde hace unos años, da noticia de un logro: “Gracias a Dios el 22 de abril voy a tener un año sin ningún consumo y quiero mantenerme así, pero necesito el apoyo”.

C., habla de sus problemas para relacionarse con las personas, incluso su familia: “Para mí compartir con los demás es un esfuerzo que logro hacer medianamente cuando estoy emocionalmente medio estable”, y remata con un comentario que demuestra el panorama desolador que vislumbra un adicto a las drogas en su mundo: “Un adicto es una persona que sufre que jode, lo que pasa es que ni el mismo sabe que está sufriendo… Aquel que no haya sufrido que jode, tiene que salir por esa puerta, ir a drogarse que jode y sufrir que jode pana, coño pa’ llegar aquí pidiendo ayuda arrastrado como un gusano”.

Al llegar el turno de M., expresa la importancia que ha cobrado N.A en su vida: “este es un programa de recuperación que para mí es de vida o muerte, yo vine para acá porque mi vida durante 17 años era muerte en vida… Así como estuve casado con las drogas, me casé con Narcóticos Anónimos”. En su intervención, explica de lo que significa el alcohol para un drogadicto, y para el programa de N.A: “Aquel que consumió alcohol, recayó, se drogó, no es que fue una recaidita, me chupé el corchito el 31 de diciembre, eso es una recaída igual que si te fumas 500 piedras”, y da un panorama de la diversidad que impera entre los miembros: “Aquí tú vas a ver gente bellísima y gente que no sirve pa’ un coño y no va a servir nunca, pero estamos todos con una cosa en común: La adicción y la recuperación, buscando mejorar”.

La reunión transcurre con un desfile de testimonios que tienen en común sueños rotos, arrepentimientos, tristeza por llevar a cuestas un pasado oscuro, manchado por la adicción, pero con la esperanza de tener un futuro libre de drogas, una nueva vida que so logra con constancia y compañerismo: “Buenos compañeros tenemos que seguir viniendo, el viaje continúa” dice E., antes de culminar la reunión con la formación de un círculo entre todos, agarrados de las manos, para decir una oración y culminar con el grito :”¡Fuerza grupo!”.

El miembro de N.A no reniega de su pasado, todo lo contrario, busca usar su experiencia en pro de su recuperación y la de otros: “Sólo por hoy no me arrepentiré de mi pasado, porque gracias a él puedo compartir con otros adictos, quizás evitar el dolor e incluso la muerte de otra persona”.

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1 comentario

Archivado bajo Salud

Una respuesta a “Refugio en la Hermandad

  1. Lorena

    Wow, increíble lo pueden lograr las personas que han caído en el abismo si se proponen reconstruir sus vidas

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