Excesos y Decadencia en el Celarg

 Vanessa Paredes

Desde el 28 de abril el grupo teatral Séptimo Piso está presentando la obra Auge y Caída de la Ciudad de Mahagonny, de Bertolt Bretcht, dirigida por Dairo Piñeres, en la Sala 1 de la Casa Rómulo Gallegos.

Esta ópera, plagada de crítica social y política, estrenada en 1930 en Alemania, causó tal revuelo que fue prohibida por el régimen nazi. La versión de Séptimo Piso puede gustar o no, pero no dejará a nadie indiferente. Piñeres no se enfoca tanto en el canto, sino que se vale de musicalización donde la música metal de grupos como Slipknot, LaCuna Coil y Marilyn Manson impera, coreografías frenéticas ejecutadas por actores ataviados de ropas de cuero y maquillaje grotesco, que con sus interpretaciones cuentan la historia de una ciudad ficticia en Estados Unidos fundada por tres prófugos de la justicia, a la que decidieron llamar Mahagonny, que significa ciudad de redes.

Literalmente, esta ciudad se convertirá en una red donde quedan atrapados prostitutas y ladrones en medio de la decadencia y los excesos, y con ellos un grupo de leñadores de Alaska que van a comprar la felicidad en Mahagonny, terminan siendo corrompidos por las prácticas de la ciudad, donde el sexo, el alcohol y el juego forman parte del modus vivendi. De hecho, su lema es el siguiente: “Lo primero es tragar, lo segundo es fornicar, el boxeo va en tercer lugar, en el cuarto el contacto invita a tomar. Pero no hay que olvidar ni por descuido que aquí todo está permitido.”

El mensaje de esta obra es una clara crítica al capitalismo y al consumismo que conlleva, mostrando una visión extrema de lo que podría ocurrirle a la humanidad si se deja llevar por la mercantilización de todo, el culto al dinero y a los placeres carnales. Bretcht quiso retratar el “Viejo Oeste” norteamericano, famoso por la corrupción y el gobierno de los bandidos. En la pieza se muestran sin tapujos simulaciones de sexo explícito, orgías y desnudos, dándole más crudeza e impacto a su mensaje de anarquía capitalista, donde la única ley es tener dinero para comprar los placeres, hecho que se ve en el momento cumbre de la obra, donde unos de los leñadores, Pablo Ackerman, es enjuiciado por los criminales fundadores de Mahagonny por no pagar la cuenta del bar y abandonado hasta por su novia, la prostituta Jenny, que prefiere conservar su dinero y dejar que lo condenaran a muerte.

Esta pieza no deja cabida a la indiferencia y si aún hay caraqueños que no la han visto y quieren disfrutar de esta visión apocalíptica y fatalista del mundo moderno, estará presentándose hasta el 8 de mayo. 

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1 comentario

Archivado bajo Arte y Cultura

Una respuesta a “Excesos y Decadencia en el Celarg

  1. Buena obra. Demuestra los excesos de nuestra sociedad actual

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